Cenizas

Tener una persona a tu lado es gratificante, eso es indudable.

Puede que esa persona nos haga daño, que pasemos malos ratos o que haya pocas satisfacciones, aun así, el mero hecho de tener esa persona que rodea tus hombros en las noches tristes, que besa tus manos o tus mejillas... Que te mantiene la mirada en los momentos malos... Reconforta.

Pero es un error tener esa felicidad fingida... Porque eso, desde luego no es amor, sino adaptación.

Si mi paciencia termina procura que mis libros
no caigan al suelo. Mantenme lejos de tu cielo
y no vuelvas a hablarme de la dulzura de un beso.
Duelen demasiado mis ojos para volver a abrirlos.

El murmullo de la sangre que falta en mis venas
se hace notar con ese sonido vacío
que llena a voluntad de ceros mi cabeza.
Esta noche olvidé cuándo el poder fue mío
como tambien deseché miradas de musa
y versos de moral aerea y explosiva.

De las dos vidas que tuviste, aseguraste la tuya
y ahora yo no encuentro ni las cenizas de la mía.

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