
Vamos a darle al fuego más fuego,
y que sea lo que Dios quiera.
Ahora que aun nos queda madera,
si hace falta, nos tiramos adentro.
A fin de cuentas, ya tengo quemadas
hasta las costillas, los huesos y el tuétano,
desde que vivimos de forma inmediata.
Ya no soy hermano, ni amigo, soy huérfano,
heredero de las manos vacías y el hedor
constante de saberse de nadie rodeado.
Observado en la distancia por mil caras anónimas,
el olor pestilente lo emana el yo de todos,
en los rincones, ocultos como ratas,
vigilantes hambrientos del cambio y el error.
Huye, si es que puedes, del libro de caras.
Ultimamente parece que está a la orden del día el tema de las redes sociales. Quizá yo soy el menos indicado para hablar de ello, ya que cuando termine de colgar esta entrada lo primero que voy a hacer es postearla en facebook.
Lo cierto es que detrás de estas "redes sociales" lo único que hay es morbo, igual que en la mayoría de los aspectos de nuestra vida en estos tiempos.
