
El otro día vi una herida que se tragaba la luz,
como un pequeño agujero negro a escala
uno/un billón, percutida en la piel escarchada
de un muchacho que me miraba, casi azul.
"Las personas fuertes son esas que llevan
por dentro sus vísceras y por fuera
una película dura y opaca de falsa felicidad
para evitar preguntas incómodas, miradas
de color magenta y suspiros de media verdad
que exhala esa gente que, por lo general,
mira con ojos de alquitrán y no entiende nada.
Una membrana triste, grisácea, flexible,
casi infinita, casi fundida, nunca irrompible".
Lo leí en algún sitio, en un artículo o en un libro...
O me lo he inventado, como todo eso que no me explico
Es bonito inventarse la realidad.
Sobre todo cuando, por sí misma, no se hace justicia.
1 comentario:
El concepto de ser o no fuerte debería ser personal, porque uno puede ser fuerte sin la fachada de falsa felicidad. También puede ser fuerte no el que lleve armadura, si no el que se caiga 10 veces y se levante 11. También es fuerte el que quizás tiene una vida sin preocupaciones (casi imposible) pero se convierte en el puntal de otra/s persona/s. Y hay muchas otras formas de ser fuertes.
Pero para la gran mayoría el fuerte es el que da imagen de que todo le es indiferente. Pero incluso esa persona tiene algún punto débil (como seres humanos, todos tenemos alguna tara). A pesar de que todos sabemos (el la teoría) que nadie es de piedra, seguimos sorprendiéndonos cuando lo descubrimos con nuestros propios ojos. Y es que cuando se encuentra ese punto débil que esa persona se derrumba y se crea una escena entre insólita y ridícula, que a veces da paso a la empatía, y entonces vemos a los héroes de una forma más... mundana.
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