No más que humo


La inspiración, como el humo del tabaco,
unas veces me contamina a mi antojo
y otras aparece, caprichosa, a mi lado
sin dejarme cogerla y apenas que la vean mis ojos.

Como musa mía que eres deberías estar
en esos momentos que me falla el conocimiento
y la impotencia me abrasa con su aliento
de pimienta. Unas veces me sabes a canela y a mar
pero hoy no se si es la indiferencia
o la falta de escrúpulos y paciencia
a la que ya me tienes acostumbrado...

Hubo amaneceres mas lejanos
en los que pensé que este momento llegaría
y tu estarías aquí para espantarlos.
Una mentira más no me hará daño,
asi que susurrame al oido cuánto me querías.

No hay contratos sobre la confianza o la fe que depositas en las personas...

Me gustaría aprender a sacarle partido. Seguro que, además de ganar dinero, haría un bonito negocio.


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