Tatuaje


De la punta de mi pluma siempre salen
demonios con cabeza de perro,
deseos austeros, absurdas falanges,
flechas. Pero ninguna mata a hierro.

De aquellas que llevan incrustado un deseo
quedan pocas pero me voy volviendo más certero.

Con la tinta envenenada que dibujo mis versos
estoy tatuandome, a ratos, todo el cuerpo.
Cuando llegue a los ojos, los hundiré hasta el cerebro.
Cuando llegue a las manos, cortaré los dedos.
Cuando le toque al torso sacaré el corazón.
Si despues de todo esto consigo mirar a mi interior
será que no son tan importantes como creo...

Que puedo vivir manco, ciego, descorazonado
y aun así sin entenderlo, seguir siendo esclavo.

Los impulsos a los que uno obedece son inexplicables.

Pero aun así el plantear qué son y por qué nos hacen humanos puede mantenernos cerca del suelo... O hacernos volar hasta las nubes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

este me a gustao
ale