Decisiones tajantes



Tengo una opinión formada y cuatro pilares,
unos de sal, otros de arena, para aguantar
que vengas y me reproches todo lo que me amas.
Tengo motivos de sobra para pedirte que te marches
pero no contaba con la baraja de cartas que guardas,
ni con todos los ases que traes escondidos en las mangas.

Y siempre cae mi voluntad y me bajas de mi montaña.
Cuando yo me sigo creyendo el supremo dios del olimpo...
Gancho de derecha, excusa, lagrimilla y triste mirada
para convertir al olímpico de antes en pequeño y sumiso.

Como Marco, aquel del mono, siempre acabo abandonado
mientras tú emigras a Praga, a Cuba, a Lima, a cualquier lado...
Y mientras tú vas en avión, yo me empeño en seguirte en barco.

Yo soy de esas personas que toman decisiones tajantes, pensadas de forma concienzuda, dos o tres mil veces por lo menos. Una vez que me decido, que dejo de lado la incertidumbre... ¡Mi decisión no se mueve jamás!

... O eso creo.

Esta semana lo pongo más fácil. Premio a quien sepa decirme la técnica por la cual se ha tomado esa imagen (la segunda, no la primera).

4 comentarios:

malloleta dijo...

Todas las decisiones se toman con la cabeza. Pero las que tienen que ver con el corazón, las toma realmente el corazón, así que por mucho que nuestra mente decida "no es no", nuestro corazón seguirá defendiendo lo que le dé la gana.
Cuando nos alejamos de alguien por quien sentimos fuerte, es nuestro corazón el que va trabajando poco a poco, en silencio, recogiendo todas las pruebas, para que el día menos pensado, cuando bajemos la guardia, nos soprenda con un despliegue de motivos que nos hagan caer de cabeza, y pensaremos "He vuelto a caer", cuando más bien deberíamos pensar "¿Alguna vez salí de aquí, realmente?".
Entonces, para cuando uno cierra una puerta en estos temas, es mejor que el que la cierre primero sea el corazón, y luego la cabeza. Aunque la mayoría de veces funcionamos al revés.

La imagen es un cianotipo.

Lagarto dijo...

Estoy de acuerdo con tu forma de verlo pero no siempre es así.

Hay personas con esa habilidad para bajarnos de nuestro pedestal. Para hacernos cambiar de dirección y olvidar los poderosos motivos que tengamos, que pueden no sólo venir de nuestra mente, sino de nuestro corazón. Porque estas personas tienen esa misteriosa habilidad (¿O somos nosotros los del corazón blando?).

No contentos con cambiar nuestra opinión, con frecuencia cambian el sentido de las cosas. El demandante pasa a ser el demandado.

Acertaste.

Anónimo dijo...

Yo solo digo aki que no hay personas con habilidades sino corazones con sentimientos....

Y no quiero llevarlo a lo personal pero...un dia alguien me dijo, si tomo una deciscion no se movera..pero eso son excusas...porque cuando el corazon manda..la cabeza se keda aun lado por muxo que digamos..no otra ve no..
Y el tiempo, como todo, es lo que te hace creer en lo q piensas y entonces engañaras a tu corazon con miles de argumentos para no volver a caer..

Lagarto dijo...

Corazones con sentimientos, sí, pero a fin de cuentas las decisiones siempre tienen una parte de razón, una parte de reflexión que es la que podriamos llamar "inamovible".

Cierto que el tiempo pone cada cosa en su lugar y que, si la decisión no está tomada con buenos cimientos, queda relegada a segundo termino bajo la influencia del corazón.